La lectura del acto III era «la compresión no dice hacia dónde, dice que se acaba». Cinco días después sigue valiendo, con un matiz que la refuerza: el rango se ha estrechado todavía más —del 8,3% al 7,5%— en vez de resolverse. Y el precio ha pasado casi todo agosto en la mitad baja del rango, pegado al suelo, no al techo.
Objetivo del patrón: la zona 66.000-68.000$. Es el techo que no ha conseguido pasar en todo el rango vigente.
Objetivo del patrón: 58.930$, jugándose otra vez el suelo estructural de 58.559$. Hablamos de cierre, no de mecha: el mínimo de agosto ya tocó 62.227$ sin cerrar por debajo.
Es el dato más llamativo de la tabla y el más fácil de contar mal. Tres motivos para no apoyarse en él: (1) tres de los cinco casos son de 2016, un año en el que cualquier día tomado al azar rompía al alza el 81,1% de las veces —el sesgo es de la muestra, no del patrón—; (2) la tasa base de toda la historia de Bitcoin ya es del 60,1% al alza, así que el listón no es el 50%; y (3) con cinco casos, que salgan los cinco arriba por pura casualidad tiene una probabilidad del 7,8%, que no es nada raro. La conclusión sigue siendo la del acto III: el patrón dice cuándo se acaba el empate, no hacia qué lado se rompe.