Seguridad · 26 de agosto de 2026

Lo hizo todo bien y perdió sus 18 bitcoin

Jonathan Goodman, autor canadiense, es una de las víctimas más afectadas del fallo de Coldcard. Tres dispositivos distintos. Una caja de seguridad en el banco. La frase semilla grabada en metal. Cinco protecciones, y todas fallaron el mismo día por el mismo motivo. El error tiene nombre técnico, y casi seguro que tú lo tienes montado en casa ahora mismo.

Lo que se llevaron
1,6 M$
Más de 18 bitcoin, ahorrados para sus tres hijos. Compró entre finales de 2020 y finales de 2021 y desde entonces no los había tocado.
Esperando a la policía
2 h 50 min
Al teléfono de no emergencias de Toronto. La agente que fue a su casa al día siguiente: «sé que teóricamente existe».
Demandas colectivas
Ninguna
Y no las va a haber. La razón es aritmética, no jurídica, y está abajo.

Las cinco protecciones y la única grieta

Se protegió contra el robo, contra el engaño, contra el hackeo por internet y contra el fuego. Contra lo que no se protegió nadie fue contra un fallo en el propio aparato.

LO QUE HIZO BIEN CONTRA QUÉ PROTEGÍA Tres dispositivos, no uno Guardados en el banco, en una caja fuerte La frase semilla grabada en metal Sin conectar el aparato a internet La marca que todo el mundo recomendaba Que alguien te quite la frase semilla Las cinco defendían de lo mismo. Ninguna defendía de que el propio aparato la generase mal. Cinco candados distintos. Una sola llave. Se llama fallo de causa común.
Y ahora la parte que te toca a ti
No hace falta tener bitcoin para tener este problema montado en casa. Él lo cuenta así: creamos contraseñas larguísimas y distintas para cada sitio… y las guardamos todas en el mismo gestor de contraseñas. Ponemos cámaras y alarma en casa… y las colgamos todas del mismo wifi. Cinco medidas, un solo punto donde se rompe todo. Después del robo se puso a auditar el resto de su vida buscando exactamente eso, y dice que es lo único bueno que ha sacado.

Por qué no va a haber demanda colectiva

Esta es la parte que casi nadie ha contado, y la explica alguien que ya ha hablado con varios bufetes.

Una demanda colectiva la monta un despacho que busca financiación externa y cobra a resultado. Para que salgan las cuentas tiene que haber de dónde cobrar. Y ahí está el problema: las pérdidas del fallo superan los 100 millones de dólares, y Coinkite es una empresa de diez personas en Canadá. No hay póliza de seguro conocida que cubra algo así.

Lo que sí se está moviendo son demandas pequeñas, de un puñado de víctimas grandes, por 10 a 15 millones. Y están calculadas a propósito para no llevar a Coinkite a la quiebra: si quiebra, no queda nada que repartir.

Lo que le piden por adelantado
75.000 $
De provisión de fondos, porque es de los más afectados. Y sin garantía de recuperar nada.
Lo que recuperaría en su ejemplo
50.000 $
Si el acuerdo fuera de un millón repartido entre treinta víctimas. Perdió 1,6.

La señal que lo delata: el despacho no quiere asumir parte del riesgo. No trabaja a resultado ni parcialmente. Si de verdad creyeran que hay dinero al final, pedirían menos por adelantado y más del premio. Es el mismo detector que usamos con cualquiera que te venda una operación segura: mira si pone su propio dinero.

La regla de los mil nuggets
Pekín 2008. Usain Bolt gana tres oros y bate récords del mundo comiendo mil nuggets de pollo en diez días — cien al día, y prácticamente nada más. Probó la comida local al llegar, le sentó mal, y decidió que no podía permitirse ponerse enfermo: eligió lo único en lo que confiaba, aunque no fuera lo óptimo. Merece la pena sacrificar un poco de rendimiento para no quedar fuera del juego. Goodman lo aplica al dinero, y por eso este robo no lo ha hundido: creía en Bitcoin, pero era uno de sus cuatro pilares, no el único. Lo dice mejor que nadie:
Puedo permitirme no hacerme asquerosamente rico. Lo que no puedo permitirme es quedar fuera del juego.Jonathan Goodman, en Coin Stories
Dos cosas que no se ha guardado
No está enfadado. Cuando se lo preguntan responde: «¿de qué serviría?». Se lo toma como una prueba —«demuéstrate que puedes hacerlo otra vez»— y está escribiendo un libro sobre ello. Y lo que le diría al fundador de Coinkite es todavía más incómodo: primero una cerveza en silencio, y luego «siento mucho que esto te haya pasado a ti».

Y no ha decidido si volverá a guardarse él mismo las llaves. No dice que la autocustodia sea un error — insiste en que esto no ha sido un fallo de Bitcoin sino de una empresa de aparatos, y va a seguir comprando. Pero sobre volver a hacerlo él: «es demasiado pronto». Esa honestidad vale más que cualquier consejo.

Todo lo anterior sale de la entrevista de Natalie Brunell a Jonathan Goodman en Coin Stories, publicada el 25 de agosto de 2026. Las cifras de la pérdida (más de 18 bitcoin, 1,6 millones de dólares) y las del proceso judicial son las que da el propio afectado. El total del fallo de Coldcard supera los 100 millones de dólares y el episodio seguía activo en la fecha de la entrevista. La anécdota de Usain Bolt está contada por él mismo en su autobiografía «The Fastest Man Alive»: mil nuggets en diez días durante los Juegos de Pekín de 2008.