Alguien vació una caja con 4.000 bitcoins. Y en vez de mandar un correo,
habló con la víctima escribiendo en la propia cadena, a la vista de todo el mundo.
Quien se llevó el dinero
«Contactad con nosotros en la cadena»
contact us on chain
¿Y eso cómo se hace?
Cada transacción de Bitcoin puede llevar una nota adjunta. Se llama OP_RETURN y es un
hueco para escribir texto. La transacción no mueve ni un céntimo: solo sirve para dejar el
mensaje ahí. Y ahí se queda para siempre, copiado en decenas de miles de ordenadores.
Blockstream · la empresa
«Por favor, escribidnos a este correo»
Quien se llevó el dinero
Pregunta si vale con devolver «la mayoría» del dinero.
la palabra exacta fue «most». No dijo «todo»
Quien se llevó el dinero
«Arreglad primero el fallo. La cadena está en riesgo ahora mismo.
Aseguraos de que todos los nodos están parcheados. Entonces devolveremos el dinero.»
Blockstream
«Sí, gracias.»
Yes, thank you
Blockstream
«Los nodos están parcheados, es seguro devolver el dinero.»
3.400 bitcoins de vuelta
7 de septiembre, 16:09 · se quedan 598,5, unos 47 millones
Y aquí es donde la cosa se tuerce. Con el dinero ya devuelto, Blockstream mandó
cuatro mensajes más. Los otros contestaron con dos. Blockstream insistió una vez más.
Iban de rebajar esos 598,5 bitcoins. No hubo acuerdo.
Y entonces, como última palabra pública, quien se había llevado el dinero escribió
esto en la cadena de Bitcoin:
:(
Dos caracteres. Es el mensaje más corto que se puede escribir en Bitcoin.
Y ahí seguirá, para siempre.
Lo que no podemos leer
Esos mensajes del final iban cifrados, y no hay forma de leerlos. Funciona como un buzón:
cualquiera puede echar una carta por la ranura, pero solo el dueño tiene la llave para
abrirlo. El sobre está a la vista de todos; lo de dentro, no.
Y lo raro de todo esto
Que usaron un sitio público para hablar en secreto. Eligieron la cadena porque nadie
puede borrarla ni negar después lo que dijo. Pero cifraron el contenido para que no lo leyera
nadie más. El mejor testigo posible, y el secreto intacto.
Aunque hay un matiz que da que pensar: un correo borrado desaparece; esto no.
Esos mensajes cifrados están grabados y ahí van a seguir. Si algún día se filtra la llave —o si
dentro de veinte años se rompe el cifrado que usaron— se podrán leer. Están esperando.
Resumiendo la historia: te vacío la caja, te aviso de que solo devuelvo la mayoría, te exijo que
arregles el fallo antes, te devuelvo el 85%, me quedo 47 millones… y cuando intentas regatear,
te dejo una carita triste grabada en Bitcoin para toda la eternidad.